Al estar estos días lluviosos Trujo y yo aprovechamos para explorar más a fondo la Sima de Cogollillo, que ya habíamos visitado antes, pero que sabíamos que aún nos quedaban por investigar algunas zonas. Allí evidentemente no nos llovió (fuera si llovía). Estuvimos unas 5 horas dentro, que con su temperatura (qué calor ¡copón!) y humedad fueron todo un reto. Con la ayuda en algunas partes de otro grupo de gente del norte que nos encontramos visitamos una cavidad que hay justo después del primer pozo (a la derecha, subiendo un poco entre las columnas) donde al descender se puede ver alguna filigrana bastante elaborada.
Además bajamos un pozo que no habíamos hecho antes (justo después de un destrepe que parece peligroso, pero es fácil, a la derecha). De hecho está señalado con una flecha que apenas se ve. Allí abajo hay una sala completamente tapizada de cogollillos que, de hecho, está señalizada para evitar que se estropee por el paso de la gente.
Además de ese pozo nuevo vimos otro pozo instalado que aún no hemos visitado (un poco más adelante) y además comprobamos que hay otro pozo no instalado, que probablemente no llegue a nada especialmente bonito justo debajo de la última sala de bloques. En una próxima incursión lo investigaremos.