Vía Cable, Ferrata de Bedmar y Barranco del Perejil
Ferrata - Cable - Bedmar - Senderismo - Perejil
1 de marzo de 2026
Este domingo Óscar, Francis, José y yo mismo nos hemos desplazado hasta Bedmar (Jaén) para probar la vía cable y la ferrata Al-Manzur K3/K4 que aún no conocíamos. Decidimos comenzar por la vía cable (primera vez que realizábamos una travesía de este estilo). Nos costó un poco encontrar el comienzo (nada grave). El caso es que no contar con grapas y depender exclusivamente de los agarres naturales para progresar es una sensación muy grata. Además el paraje por el que discurre, una de las crestas de la zona, hace que la travesía resulte muy espectacular.
El primer tramo K3 es fácil, aunque pasa por algunos lugares llamativos como una ventana imponente. Tras el tramo K3 existe un escape (que no vimos) y comienza el tramo K4. En realidad no me pareció mucho más difícil este tramo. Quizás algo más atlético pero, sobretodo, mucho más impresionante por la cresta que recorre y la altura a la que te encuentras. Sin embargo el final de este tramo de vía cable consiste en unas grapas que descienden por una pared no muy larga pero con un extraplomo un poco pronunciado y los escalones desplazados lateralmente que ciertamente suponen un reto (seguramente la calificación K4 se deba a este descenso). Muy cerca de dicho descenso hay una instalación donde se puede instalar un rápel mucho más fácil que permite descender al mismo lugar.
Tras andar un poco y descender por una pendiente pronunciada llegamos al puente de tablas (lo llaman tibetano) que une el tramo de ferrata K3 con el tramo K4. Desde allí continuamos ascendiendo por dicho tramo, usando muchos pies y manos naturales, varias cadenas que ayudan en los ascensos y pasando por algunos sitios impresionantes como una sima sobre la cual pasa la línea de vida. En este tramo los escalones en ocasiones están un poco separados y probablemente los niños o personas de muy corta estatura puedan requerir ayuda para llegar a determinados puntos. Tras este tramo encontramos una tirolina de unos 60 metros. La tirolina tiene poca pendiente (de hecho ninguno consiguió llegar al final sin remar), se hace despacito y es posible remontarla en sentido contrario sin problema. Una consideración importante es que dicha tirolina NO es obligatoria. Tanto desde el principio como desde el final de la tirolina es posible bajar por el barranco hasta llegar al pueblo, donde teníamos los coches.
Una vez abajo Óscar se retiró (por un molesto dolor de espalda) mientras el resto nos aproximamos al tramo K3 de la ferrata que básicamente consiste en subir por unas paredes muy verticales. No tiene grandes desplomes y hace falta en ocasiones usar agarres y pies naturales. Solo encontré un punto que podía resultar delicado pasar sin agarrarse a la línea de vida (pero era factible hacerlo).
Una vez que llegamos al puente de tablas (donde comienza el tramo K4, que ya habíamos hecho) nos encontramos con Marian, una mallorquina que estaba con unos amigos haciendo actividades de montaña por la zona. Nos comentó que sus compañeros había subido el tramo K4, pero que ella estaba esperando porque pensaban que no podrían completar la ferrata al no tener poleas para la tirolina y ella no se veía con ánimo de subir y bajar por la ferrata. Le dijimos que la tirolina no era obligatoria y que salir por arriba era más fácil que descender por la ferrata K3, así que la invitamos a unirse a nuestro grupo y subimos todos a terminar el tramo que nos quedaba. En mitad del trayecto encontramos a uno de sus compañeros que estaba volviendo a buscarla y ya terminamos la ferrata dejándoles que probaran la tirolina con nuestras poleas.
Tras la mañana de ferrateo nos pegamos un pequeño homenaje en un bar del pueblo y procedimos a acercarnos a una pequeña ruta (2 horas planeadas, 6 o 7 km y 200 o 300 metros de desnivel) que Óscar había encontrado por la zona. Se trata de subir por el Barranco del Perejil y volver por una ladera rodeando algunos montes. El paseo fue muy tranquilo pero bonito. El barranco es bastante espectacular y hay montones de paredes naturales que se han formado tras la erosión de estratos que se han girado 90º (o al menos es la pinta que tienen). Como los compis de aventura están muy potentes decidieron que la parte de cuesta abajo había que hacerla al trote. Correr no es lo mio, y llevaba las botas de montaña, pero pudimos terminar el paseo trotando cuando el terreno lo permitía y así disminuyendo el tiempo estimado para la ruta.
Un día muy completo, bonito y divertido.
Como el GPS de mi móvil ha dejado de funcionar no he podido guardar el track, pero aquí pongo un enlace al track que grabó José de las ferratas e incluso la bajada en coche al bar :-)