Contestación al periodista Javier Ortega [Forbes] sobre el viaje a Socotra

Socotra - contestacion

12 de enero de 2026

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Captura de la columna de opinión en Forbes

Publico aquí esta carta en respuesta a un artículo de opinión publicado en Forbes por Javier Ortega Figueiral que intentaré hacerle llegar.

 


 

Estimado Javier Ortega Figueiral

He leído con atención (varias veces), su columna publicada en Forbes en la siguiente URL:

https://forbes.es/opinion/855242/socotra-yemenia-y-el-rescate-de-un-turismo-que-ignora-las-advertencias/

Me gustaría que empleara unos minutos en leer mi mensaje y que luego reflexione sobre lo que ha escrito y como lo ha escrito.

Soy uno de los aproximadamente 20 españoles que hemos estado disfrutando de unos días de vacaciones en Socotra. De hecho, nuestro grupo era el más numeroso (de españoles) ya que viajamos juntos 14 personas y en los últimos días se nos incorporaron otros 2 compatriotas. También tuvimos contacto con algún otro español (nos los cruzamos en algún momento), pero exactamente sus vivencias por la isla no las conocemos al detalle.

Mucha de la información que plasma en su columna es incorrecta e incompleta (normal después de ver lo que publican los medios) y además nos califica a los viajeros involucrados en este suceso como unos simples irresponsables postaleros que viajamos por el mero hecho del postureo (cosa que creemos que no nos representa en absoluto). A continuación repaso los puntos más importantes de su escrito que creo que no se ajustan a la realidad.

En su primer párrafo indica que el 10 de enero de 2026 cuatro vuelos de Yemenia Airways evacuaron a los 609 turistas atrapados en Socotra. En realidad los cuatro vuelos salieron desde el día 7 al día 10 de enero, a razón de un vuelo al día. Efectivamente nos trasladaron a Yida, pero no tras "semanas de incertidumbre". Nada más lejos de la realidad. Nuestro grupo se enteró de la cancelación de su vuelo de vuelta el mismo día 5 de enero (el vuelo era el 6), puesto que no se estaban notificando las cancelaciones de todos los vuelos programados, sino que se hizo escalonadamente. Muchos de nosotros (10) salimos en el primer vuelo que se organizó para el día 7. Así que la mayoría de nosotros tuvimos un día y medio de incertidumbre sobre nuestra salida. Los dos compañeros que tardaron más en salir tuvieron 4 días de incertidumbre. Nos consta que algún español de los que nos cruzamos tenía su vuelo de regreso unos días antes y, por tanto, es posible que tuviera algún día más de incertidumbre. En ningún caso semanas.

En su cuarto párrafo dice que los más de 600 turistas estaban varados allí desde el 22 de diciembre. Esa información no es correcta. Ese día se suspendió algún vuelo, pero el resto de vuelos siguieron operando con normalidad. Nosotros volamos a Socotra el 30 de diciembre y ese vuelo retornó lleno de otros turistas que habían acabado su viaje por la isla.

Efectivamente, el Ministerio de Asuntos Exteriores no recomienda viajar a Yemen en general, ni a Socotra en particular. Y efectivamente la asistencia consular es limitada. Eso lo sabe todo el mundo que viaja allí. Sin embargo, si uno repasa la cantidad de destinos desaconsejados para viajar por el Ministerio de Asuntos Exteriores como resultado obtendrá que lo mejor es quedarse en casa. Molesta especialmente el ensañamiento que están teniendo los medios (y usted en particular) por la decisión que hemos tomado de viajar a aquel lugar. Somos gente razonable y hemos hecho una evaluación de riesgos, hemos hablado con otros viajeros que ya han visitado el destino y hemos tenido un percance que se ha solventado bastante bien (y percances en viajes hay muchos y de muchas características). Por contextualizar, me gustaría recordar que durante años España ha sido un lugar donde diversos países recomendaban viajar con especial precaución porque teníamos terrorismo. Yo no tacho de irresponsables a los turistas que han venido a España cuando, desgraciadamente, con cierta frecuencia sufríamos este tipo de ataques terroristas.

Me gustaría que toda la prensa y columnistas de opinión fueran tan contundentes con otras recomendaciones de organismos oficiales que se ignoran continuamente por los ciudadanos. Podemos citar unas pocas: el Ministerio de Sanidad desaconseja absolutamente fumar o beber (ni una gota de alcohol es buena) y la Dirección General de Tráfico desaconseja viajar en las operaciones salida o regreso en las fechas de vacaciones más populares. No recuerdo muchos artículos de opinión tachando de irresponsables a todos aquellos que fuman, beben o conducen y que acusen de dilapidar los escasos recursos públicos por esas acciones (que son absolutamente prescindibles). Y todas esas acciones causan mucho más daño personal y económico que viajar a Socotra.

De hecho, casi al final de su artículo insinúa que los viajeros deberían contratar seguros que cubran supuestos complejos o graves como el acontecido estos días. En nuestro grupo, todos los viajeros habíamos contratado un seguro que cubre cancelaciones de vuelos, enfermedades, hospitalizaciones, accidentes y situaciones similares. Especificando concretamente que viajábamos a Socotra (Yemen). De lo que no nos habíamos percatado (estaba en la letra pequeña, fallo nuestro) es que hay cláusulas que indican que el seguro no cubre problemas en zonas de conflicto. Lo cual podemos calificar casi de estafa, porque venderte un seguro que explícitamente te permite seleccionar Yemen y luego decir que Yemen lleva años siendo zona de conflicto y que, por tanto, el seguro no tiene obligación de asumir los gastos derivados de la cancelación de vuelos es simplemente engañar a los clientes. Pero esa es otra batalla que nos tocará luchar ahora para intentar recuperar parte del dinero que hemos gastado en volver a casa.

La única parte de su escrito con la que estoy de acuerdo es la que habla sobre la compañía Yemenia Airways y, por extensión, del pueblo yemení. Efectivamente la compañía Yemenia Airways, con el apoyo de Arabia Saudí, han fletado los cuatro vuelos charter en los que hemos podido salir de la isla. Pero esto no ha sido "gratis" ni a expensas de las arcas públicas. Cada pasajero hemos pagado 800 dólares americanos por el pasaje (en efectivo, que fue otra de las fases graciosas del suceso, 600 personas intentando conseguir tanto efectivo en una isla tan pequeña). De hecho, el vuelo ha sido más caro que el vuelo que habíamos contratado originalmente en nuestro viaje (por poner en contexto las cifras). Aunque haya habido gastos extras que probablemente habrán asumido Yemenia Airways y el gobierno de Arabia Saudí (agradecidos estamos), el grueso del billete lo hemos pagado cada uno de los viajeros (y tenemos pocas esperanzas de recuperarlo). También hemos tenido que pagar los nuevos vuelos de vuelta desde Yeda a España, los hoteles en los que hemos tenido que alojarnos, manutención, etc. porque, como hemos mencionado, los seguros contratados se lavan las manos. Lo que si hay que resaltar y apenas ningún medio lo ha hecho (usted tampoco) es mencionar que el pueblo socotrí (y yemení por extensión), ante esta situación extraordinaria, se ha volcado totalmente con todos los extranjeros que estábamos allí. Nos han ofrecido sus casas, su comida, sus coches, su tiempo y su ayuda sin pedir nada a cambio. Como muestra de su bondad, uno de los guías socotríes que nos acompañaba visitó a todos sus familiares para recoger todos los dólares en efectivo que tenían ahorrados cuando nos dimos cuenta de que una de las dificultades sería conseguir efectivo. Nos dió 3500$ en mano y nos dijo "me los devolvéis cuando lleguéis a vuestra casa".

Respecto a la ayuda consular prestada (la cual agradecemos), decir que nuestro grupo cuando conocimos la circunstancia en la que nos encontrábamos -atrapados en la isla pero perfectamente puesto que no había ningún peligro inmediato- nos pusimos en contacto con los consulados correspondientes para informar (en ningún momento solicitamos que nos sacaran de allí o nos dieran alguna ayuda directa) y obtuvimos respuestas escuetas en las que "se daban por enterados", nos recalcaron que ellos ya tienen puesta la información que desaconseja ir a Socotra en la página web del Ministerio... y no volvimos a saber de ellos. Está claro que algún coste para las arcas del estado habrá tenido nuestro viaje y percance: alguna llamada de teléfono, dos o tres emails respondidos y algunos minutos de varios funcionarios comentando la situación y evaluando si deberían regañarnos más por haber ido. Sin embargo, los medios (incluida su columna) insinuan que los gastos de evacuarnos de la isla (o gran parte de ellos) han corrido a cargo del Estado. Y no ha sido así.

Nuestro guía español -al que usted menciona en su columna- comenta en otro medio (el único que parece haberse molestado en preguntar a las fuentes directas, nosotros) que no nos arrepentíamos del viaje. Y es que no lo hacemos. El viaje ha sido espectacular. Hemos tenido un contratiempo. Que se ha resuelto bien fundamentalmente por la gestión estupenda del pueblo yemení y por el dinero que hemos tenido que pagar cada uno de los viajeros para costear los vuelos y hoteles extra que hemos necesitado.

En mi opinión, columnas como la suya solo sirven para tachar poco más o menos que de locos irresponsables a los que hacemos turismo poco habitual, a demonizar destinos en los que no ha habido ningún problema serio para ningún extranjero en los últimos años y a desinformar por no contrastar la información que se publica en las agencias y en los medios.

Sin más, me despido con un saludo.

Sergio Alonso

Imágenes

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