Con motivo de la visita a Granada de Antonio, no podíamos dejar escapar la posibilidad de enseñarle Raja Santa. Javier se animó también a esta aventurilla (y eso que la visitamos hace no mucho tiempo).
Todo salió a pedir de boca y pasamos un rato fantástico en el tornillo, descendiendo, nadando y ascendiendo. Como detalle curioso que en otras visitas anteriores no vimos, al final del lago caían gotitas de agua, probablemente filtrándose por alguna pequeña boca y debido a las recientes lluvias.
Como la libreta del buzón (del grupo Iliberis) estaba completa, dejamos una nueva libreta en el buzón para que la gente pueda seguir registrando sus visitas.