Por fin hemos conseguido quedar unas cuantas familias en el GAFG para iniciarnos o perfeccionar nuestras técnicas de ferrata. En esta ocasión nos juntamos 7 niñas y niños (los auténticos protagonistas) y 6 adultos. Como era la primera vez que nos conociamos muchos de nosotros decidimos ir a la ferrata infantil de Quéntar para ver como nos desenvolvíamos todos. Si hubiera dado tiempo nos habríamos acercado también a la ferrata de Moclín, pero a lo tonto, entre subidas, bajadas, rápeles y demás pruebas, al final echamos un día muy completito en la ferrata infantil.
Los niños se lo pasaron muy bien. De hecho congeniaron todos bastante bien y estuvieron muy atentos unos de otros. En los momentos que no estaban encaramados a la ferrata, se pusieron a jugar en el campo de fútbol con una pelota que encontraron por ahí, a zamparse los bocatas y empanadillas que nos habíamos llevado y a "pintar" cosas en el suelo. Pese a que participaron dos peques de tan solo 7 años, todos probaron a rapelar y, en general, se notó un montón que en el poco rato que estuvieron mejoraron sus destrezas con el equipo (especialmente abriendo los mosquetones, que con las manos pequeñas no es tan fácil).
Además, tuvimos la suerte de que hizo un día espectacular con mucho sol y mejor temperatura de la que esperábamos (¡yo todo el día en manga corta!). Experiencia para repetir, sin duda.
Nota: Muchísimas gracias a Edmon, Antonio, Gustavo y Trujo por prestarme los equipos necesarios para la gente que aún no tenía.