Ferrata de la Araña (con rescate)
Ciclismo - Ferrata - La Araña - Güejar Sierra - Rescate
20 de septiembre de 2025
Lola, Dorota y Manolo (de Murcia) vinieron unos días a Granada para hacer algunas ferratas, caminatas y barrancos por la zona. Yo pude unirme a ellos el sábado para hacer la ferrata de la Araña en Güejar Sierra, que no por haberla hecho muchas veces me deja de apetecer.
En esta ocasión, y como a los compis de aventuras no les importaba, Jorge (12 años), se vino a acompañarnos también. Él ya la había hecho hacía unos meses, aunque siempre asegurado desde encima por mi. En esta ocasión me pidió no ir asegurado (y de primero) y me aseguró que si lo veía chungo me pediría ayuda. No le hizo falta. Hizo "todo" solo. Eso sí, la escalera de ADN aún no la hemos intentado con él. Y lo ayudamos tanto al montaje como desmontaje de las tirolinas y el péndulo: sabe hacerlo, pero aún es bajito, joven e inexperto y no podemos fiarnos de que no vaya a meter la pata en el montaje, así que supervisión a tope por parte de todos.
La rutilla fue divertida, como siempre, y no estuvo exenta de algún momento interesante. Lola cometió un fallo (despiste, puesto que es ferratera experimentada) y al montar la tirolina de vuelta se equivocó y se colgó del mosquetón de freno en vez de de la polea. Conclusión: cuando se lanzó inmediatamente se paró (para eso está el mosquetón de freno). Se quedó colgando más o menos a un tercio del inicio de la tirolina y, supongo que por los nervios de encontrarse en una situación comprometida (aunque en ningún momento peligrosa), no entendía bien que pasaba y no podía avanzar ni para adelante ni para atrás (el mosquetón hacía mucho rozamiento). Tras pasar unos pocos minutos en los que vimos que ella sola no sabía salir del entuerto decidí ir a su "rescate": Básicamente desde el final de la segunda tirolina monté mi polea y avance hasta ella muy lentamente (muy fácil, en ese momento el cable tenía la inclinación justa para acercarme a ella a velocidad de locomotora cuesta arriba). Una vez allí e identificado el problema (no era difícil de averiguar) lo solucionamos transfiriendo su peso del mosquetón de freno a la tirolina (como debía haber estado desde el principio). Para ello tuvo que apoyarse un poco en mis piernas, pero la maniobra no tuvo mayor complicación. Aún así, al hacer la transferencia de peso su baga quedó un poco larga lo que le iba a dificultar remar hasta el final, por lo que me la anclé al arnés y fui remando yo hasta el final sin problema. De hecho solo en los últimos metros tuve que tirar un poco más, pero nada excesivo. Una experiencia más para el bote (por cierto que en el vídeo se puede ver parte del "rescate").
Cuando estábamos acabando la ferrata escuche un grito: "Sergio?!?". Era Mariví, otra compañera de afición con la que hemos coincidido en aventuras parecidas y que venían detrás nuestra. Una vez abajo en el coche, tomando algo fresquito hablamos de lo que había pasado y casi me echan una bronca "por haber dejado a alguien inexperto montar solo la tirolina". Pero como no era el caso (Lola de inexperta no tiene un pelo), la "bronca" quedo en mera anécdota que nos recuerda que cualquiera podemos equivocarnos y que en caso de que surja alguna incidencia hay que tener sangre fría y analizar cuidadosamente que es lo que pasa y que podemos hacer para salir del atolladero.
En resumen: muy entretenido.